viernes, 7 de agosto de 2009

Habitación 301

Apago su teléfono para que nada interfiriera entre ella y su destino. Se acerco lentamente al balcón de la habitación 301 y observo la ciudad. Abajo caminando por la calle una mujer junto a su hijo, los siguió hasta que se perdieron junto a los últimos rayos de sol de la tarde. En la radio una melodía melancólica acompañaba a la triste mujer, siempre para cada minuto existe una canción pensó. Se sentó en una silla que había en el balcón, prendió un cigarro y tomo su Martini. Si esta era su última noche en la tierra, probablemente seria lejos la mejor, finalmente había encontrado lo que tanto buscaba, tranquilidad y un espacio para ella, para reencontrarse consigo misma y pensar. La verdad después de abandonar a su familia, no sabia que hacer de su vida, probablemente tendría que empezar todo desde cero, pero aun así le parecía la decisión correcta. Tras horas de reflexión, la mujer decidió cual seria su destino, dejo la copa de Martini sobre la silla, se saco las joyas y su vestido, y sin dudar salto.

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