sábado, 25 de julio de 2009

Cuento

Respiró profundamente, abrió la puerta y este mágico hombre saltó del techo, el cual parecía no tener fin, esta de la impresión comenzó a correr por la habitación con los ojos cerrados, quien sabe porque, en un momento sintió que llegaría al final, pero al abrir los ojos simplemente se encontró en la división entre la habitación y una ventana, la cual daba a un mundo totalmente distinto.
La impresión que le provocó el mirar por la ventana y ver tan extraño mundo y seres la llevó a dar unos pasos hacia atrás, alejándose totalmente de estos, dio 3 pasos y este hombre con extraña vestimenta la tomó entre sus brazos y de un salto pasaron de la habitación a la ventana.
Al caer, lo hicieron sobre una gran montaña de plumas de distintos colores, las cuales provenían de una gran montaña que escupía plumas, nada parecía tener sentido ya que los animales parecían tener vegetación sobre ellos en vez de el pelaje habitual de los que ella conocía. ¿No te gustaría quitar tu cara de sorpresa y alejarte de mis plumas? Preguntó el hombre a la mujer, esta rápidamente se puso de pie, alejándose del hombre y sus plumas. Luego procedió a preguntar ¿Si las plumas salen de la montaña, estas seguro que te pertenecen?, este se acercó y se paró frente a frente con la mujer y sin responder se dio media vuelta y comenzó a reunir las plumas.
Nuevamente se armó de valor y se acercó al hombre que gritaba rodeando las plumas y le dijo: Si tanto le molesta que haya estado sobre sus plumas, no me ayudaría a volver por la ventana, si se fija sola no puedo llegar tan arriba y además usted es responsable de que yo este aquí. El hombre no respondió y saco un león de su bolsillo y guardó las plumas dentro de este y se alejo por las calles o tijeras que rodeaban la montaña.
Sorprendida y sin saber que hacer se sentó sobre una taza de café y decidió esperar que alguien pasara por las tijeras y le pudiese pedir ayuda para llegar a la ventana.

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